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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Fate Esencial

Saludos, amigos!

Quiero dejaros en esta entrada un pequeño trabajo de Daniel "Verzobias", Fate Esencial.

¿Que qué es Fate Esencial? Pues el propio Verzobias nos lo explica en su documento, se trata de una simplificación del sistema básico de Fate, basado principalmente en la iteración de reglas que aparece en el suplemento de Fate The Three Rocketeers. La principal novedad de ese suplemento consiste en usar las reglas de Fate Básico pero descartando por completo la lista de habilidades, 
dejándolo sólo en los aspectos, proezas y poco más. 

Esta variante simplifica las reglas hasta llegar a la esencia de Fate, los aspectos; que definen a los personajes y que, en gran medida, dictan lo que son capaces de hacer. El documento incluye las reglas y directrices para sustituir las habilidades de Fate Básico y su valor en la escala de adjetivos por un sistema basado sólo en aspectos.

Echadle un vistazo, nunca hay bastante Fate y estoy seguro de que esta opción resultará interesante a muchos.

Felices Fiestas!
Diego.



jueves, 3 de noviembre de 2016

Recopilando...

Nada nuevo bajo el sol... bueno, si que hay mucho nuevo, pero no por aquí, al menos de momento. Hago una entradilla tan solo para dejaros el enlace de descarga de todas las aventuras que he ido colgando hasta ahora en el blog en un único pdf recopilatorio. No se si a alguien le será o no de utilidad, pero como algunos enlaces están fallando, es una forma de no perder nada.

Es un tochaco de más de 500 páginas de rol listo para jugar e incluye aventuras de unos cuantos buenos amigos que tuvieron a bien dejar que las subiera por aquí. Una buena oportunidad por si te perdiste alguna ;)

Un saludo!

martes, 9 de agosto de 2016

TdN 2016

De regreso de TdN un año más. Encantado, por supuesto. Me encantan estos días de jornadas. Partidas, dormir poco, saludar a gente, más partidas, juegos de mesa... la verdad es que las disfruto enormemente.

Este año me ha acompañado de nuevo mi hija. Tras lo bien que lo pasó el año pasado no quería perdérselas bajo ningún concepto, de modo que llevaba asumido que no iba a jugar todo lo que me gustaría. En fin, ella tiene once años (por mucho que parezca más grande una vez que la ves) y tampoco me daba la sensación de que hubiera tantas partidas o actividades a las que pudiéramos participar juntos. Sin embargo al final ha sido todo lo contrario. La peque no ha dejado un taller por pisar y ha estado haciendo de todo: decorar libretas, bolsas de dados, bonsais de alambre, chapas, cuadros con arena, mascotas de goma eva... de todo. Seguro que me dejo algo incluso. Por lo que al final, mientras ella estaba en esas actividades o dando vueltas por el Ceulaj a la caza de pokemons, yo he podido disfrutar de muchísimo rol.

Como siempre mi objetivo en las jornadas es probar todos los juegos nuevos que pueda. En casa, con mi grupo habitual, al final nos movemos en un entorno mucho más reducido. No es fácil disponer de todas las novedades y, sobre todo, que al grupo al completo le guste y le apetezca andar dedicando semanas de tiempo a probarlas. De modo que mis jornadas suelen ser para eso, con alguna excepción. Por supuesto también es la ocasión de saludar en persona a toda esa gente a la que sigues y lees por las redes sociales y, claro está, a mis amigos de Sevilla a los que echo muchísimo de menos todo el año.

El jueves tras llegar, inscribirnos y darnos el chapuzón inaugural en la piscina del Saydo, logré apuntarme a dos partidas. Por la tarde comencé estrenando juego con Plenilunio, dirigido por Pedro J. de Nosolorol, con el que ya tenía ganas de coincidir en mesa. Fue una partida muy interesante y el mundo de Plenilunio tiene algunos conceptos que prometen mucho. El tema apocalíptico no es el mío de todos modos y no parece un juego que vaya a pasar por mi mesa habitual, pero para el que le guste el tema, la verdad es que el concepto del destino que convierte a los personajes en protagonistas me pareció muy interesante.

Por la noche se me escaparon algunas de mis opciones y terminé probando otra novedad que, a priori, no estaba dentro de mi lista. Se trata de La Marca Estelar. No estaba en mi lista porque, al fin y al cabo, el sistema lo conozco de sobra y la ambientación, basada en series de ciencia ficción tan clásicas como Barbarella, Flash Gordon o los Masters del Universo, tampoco me resulta extraña. Resultó ser una noche divertidísima, la combinación de jugadores y el máster, que estuvo genial (y del que no recuerdo el nombre, maldita sea mi mala cabeza) hizo que pasáramos un rato estupendo. Nos reímos un montón. El sistema es lo que todos conocéis, el de Aventuras en la Marca del Este con dos pequeños retoques. Un sabor clásico para un juego con una ambientación que a los más carrozones nos suena de sobra. Y por cuatro perras.

El sábado tocó madrugón para intentar no acabar sentados muy lejos en la cola. Hicimos lo que pudimos y, la verdad, fue pura suerte que pudiera pilla plaza en una de mis primeras opciones: Mutant Year Zero. Ya he dicho antes que lo apocalíptico (postapocalíptico en este caso) no es mi campo peeero, prima conocer las novedades. MYZ tiene un concepto de creación de campaña en un entorno por explorar que puede que guste a muchas mesas de juego. Enormes tablas de generación de mutaciones y de los terrenos por los que los protagonistas van avanzando en busca de repuestos, comida, agua y un lugar mejor donde sobrevivir al fin del mundo. Sin embargo el hecho de andar haciendo tanta tirada y que sea el azar el que dictamine lo que pasa durante la mayor parte de la historia no me gustó demasiado. La partida avanzó despacio, en la mayoría de los sitios no encontrábamos nada útil y se iba el tiempo en tirar dados que no conducían a nada. No sé. Será que tengo ya muy interiorizado el Fate pero tirar un dado y que el resultado sea "no pasa nada" hace tiempo que no me parece interesante. Aun así el juego tiene algún concepto que mola y si esas tiradas en las tablas las gestiona el máster fuera de partida y las adereza con algo interesante de su cosecha, sin duda agilizaría el ritmo de la partida y podría dar lugar a un juego más que interesante. La lástima, como siempre en las jornadas, es que no tiene uno opción a probar esas cosas, claro.

Por la tarde, tras comer un bocadillo en el suelo de la cola logré apuntarme a otra que tenía muchas ganas: Blacksad. (Algún día habrá que plantear la opción de alguien de la organización o del voluntariado repartiendo números entre la gente o apuntando el número de la identificación a partir de un determinado momento, para que la gente pueda marcharse a tranquilamente a comer o para evitar el inevitable flujo de personas que se van colando delante tuyo con cuentagotas. Estoy seguro que ya lo han pensado y que han dado con la razón para no hacerlo así y, una parte de mí sabe que hay cierta justicia poética en poder jugar a lo que quieres por haber aguantado con todo sufrimiento un par de horas, pero los cuarenta y pico tacos que me contemplan empiezan a sufrir tirado ahí, en el suelo... )

Blacksad... que juegaco, que ambientación tan guapa. Si, me podéis decir que no es más que cine negro en el que las personas son animales antropomorfos... y tendréis razón. Pero eso no quita que le de un toque especial el que un gato negro y un gorila enorme persigan por las azoteas a un elefante productor de cine... La partida fue genial. Todos los jugadores abordaron sus personajes metiéndose en su piel desde el primer momento. La trama era curradísima, muy bien hilada y con un montón de detallitos para ser una partida de poco más de tres horas. El máster, Juan Sixto, estuvo impecable. De las mejores partidas de estas jornadas. Este juego si que podría pisar nuestra mesa habitual con éxito. Habrá que plantearlo.

Por la noche me acerqué a la presentación de Unrealms. Los chicos de El Cuartito de los Roles de Sevilla son buenos amigos y quería estar allí con ellos. A ver si el juego sale y tiene la acogida que se merece porque, la verdad, el trasfondo que tiene detrás está muy currado y el sistema, Hitos, ya sabemos todos que funciona sobradamente.

El sábado tenía intención de dormir un poco más ya que no tenía necesidad de apuntarme a nada por la mañana peeeero... ya he dicho que mi hija no ha dejado taller por pisar y tenía muchísimo interés en no quedarse sin plaza para fabricar su bolsa de dados, de modo que ahí estábamos, en la cola poco después de las ocho. Yo aproveché para apuntarme a la demostración de un juego de cartas que me había llamado la atención al leer las actividades: Incómodos Invitados. Al final no pude probarlo ese día por problemas de espacio en la sala de juegos que traían como locos a los chicos que han creado el juego pero lo conseguí al día siguiente.

Mi actividad de la mañana consistió en dar vueltas, comprar alguna cosilla y charlar con los chicos de La Base Secreta que hacían su podcast en directo y tuvieron el detalle de pedirme una entrevista a la que, por supuesto, accedí encantado. Charlamos un rato sobre Paradox, sobre escritura de aventuras y alguna otra cosilla que podéis escuchar en su programa. Fue un rato la mar de ameno y me sentí muy cómodo con ellos. La verdad es que podría haber seguido de charla el resto de la mañana, así de majos son. Gracias chicos.

Por la tarde, tras pasar otro buen rato en la cola jugando cartas y leyendo, otro juego al que le tenía ganas: Dresden Files. El sistema Fate es uno de mis favoritos y tras leer un par de las novelas quería darle una oportunidad al juego. La partida no estuvo mal, pero no tocamos las reglas de magia a las que le tenía verdadero interés y tampoco fue una partida de ciudad ni en la que aparecieran demasiadas facciones del mundo de Dresden. Eramos humanos (con matices en algún caso) en una historia con tintes sobrenaturales, narrada con fate, por lo que nos movimos en un entorno conocido y no sentí realmente que estuviera metido en el universo de las novelas, por lo que no terminé de aclarar las dudas que tenía. ¿Es un juego para mi mesa? Creo que si... veremos.

Por la noche tuve partida al único juego que ya conocía de verdad. Partida a Cultos Innombrables. Lo he dirigido y he escrito alguna aventura pero no he tenido oportunidad de jugar a él desde hace tiempo por lo que me apetecía un montón. Además el máster era uno de los autores, Ricardo Dorda (quien ya me dirigió la partida de MYZ, casualmente). Ha sido otra de las grandes partidas de las jornadas, narrada magníficamente por Ricardo. Normal, teniendo en cuenta que la aventura es suya (la primera parte de la campaña que está saliendo por capítulos en la revista Nivel 9) y la ha dirigido ya como quince veces. Fue un cierre rolero perfecto para las jornadas. Y digo cierre porque el domingo ya sabía que no iba a tener más rol... por agotamiento, principalmente.

El domingo, tras dormir lo que el cuerpo me pidió y no menos, regresamos al Ceulaj. El plan consistió en movernos de un lado a otro buscando juegos de mesa que probar. Tras echar un vistazo al juego de escaramuzas tipo western que está preparando Zenit Miniatures, nos fuimos a la sala de juegos de mesa. Allí, mientras mi hija se divertía participando (y ganando) un torneo de Fila Filo, conseguí probar por fin Incómodos Invitados. Menudo juegazo. La mejor forma de explicarlo es decir que han cogido el Cluedo y lo han evolucionado hasta el infinito. Con cartas, intercambiando información y tomando notas sobre una hoja en la que tenemos todos los elementos que hay que investigar y el plano del lugar del crimen, el objetivo es descubrir al asesino, el arma utilizada, si había un posible cómplice... todo ello a base de deducción y pistas sueltas. Me lo pasé en grande y en cuanto esté en el mercado (terminaron su Verkami hace un par de meses) es compra obligadísima. Mis felicitaciones de nuevo a los creadores porque han conseguido un juego muy redondo.

Me quedaron cosas en el tintero, claro está. Todos los años pasa. Al final no he podido probar Hora de Aventuras y se me escaparon las partidas de La Mirada del Centinela (un juego que en mi mesa no tiene mucho éxito y que a mi me encanta). Pero no se puede tener todo. El domingo tras la comida, con mi hija bastante agotada (normal, con el ritmo de actividades que ha llevado), decidí que era buena hora para regresar a casa. Cansado y satisfecho, con muchas ganas de escaparme a las Rolea si se da la oportunidad y esperando las próximas TdN.

La organización, como siempre, atenta a solucionar los problemillas que siempre surgen en un evento tan grande como éste. No puedo cerrar esta entrada sin agradecerles de corazón su enorme esfuerzo que nos permite disfrutar de estos días maravillosos al "fresco" de Mollina. De verdad, gracias.

sábado, 25 de junio de 2016

De tal palo...

¡Buenas! Hoy vengo a dejaros una aventura muy especial...

La aventura tiene lugar unos meses después de los acontecimientos relatados en "Cazadores de Leyendas", la campaña autojugable de +I.D. Sacaluga publicada por +Nosolorol Ediciones e implica a una serie de personajes que son descendientes de los miembros de la Banda de Lonegan, protagonistas de "Plata de Ley", mi campaña autojugable, como ya sabéis.

Ha sido muy divertido imaginar qué habría sucedido con Lonegan y los suyos tras los acontecimientos de la campaña (partiendo del supuesto de que todo ha ido bien y ninguno de ellos ha muerto durante la misma, lo que no será así en todas las mesas de juego, claro...), crear una cronología de eventos e introducir guiños de la primera historia en la segunda, y sobre todo imaginar cómo podrían ser los descendientes de este grupo de forajidos. Espero que los personajes pregenerados que incluyo en la aventura os gusten, que han sido creados con mucho cariño.

La última advertencia, importante y que también indico en la primera página de la aventura, es que si no has jugado o leído Plata de Ley y tienes intención de hacerlo, en esta aventura hay algún pequeño spoiler, quedas advertido.

Por cierto, esta aventura pertenece también al ciclo de shitstormings, al tercero concretamente. Ya se que todavía no ha salido publicado el Magazine nº 2, esto es porque tenemos alguna aventura todavía en maquetación y con algunas ilustraciones originales a medio terminar pero ya no le falta mucho. Espero que en poco tiempo podáis tener el número 2 y os adelanto que en el número 3 contaremos con alguna sorpresa inesperada... ¡permaneced atentos!

Saludos!

lunes, 7 de marzo de 2016

El Ministerio del Sueño

Muy buenas a todos. Salgo de mi cuasi-retiro voluntario para haceros entrega de una pequeña joyita: una aventura de Ismael Diaz Sacaluga que fusiona la ambientación de su juego de rol Dreamraiders con la de la serie "El Ministerio del Tiempo".

Os dejo una pequeña sinopsis de puño y letra del propio autor para abrir boca...


"Desde los tiempos de los reyes católicos, ha existido una entidad dedicada a la custodia de las llamadas puertas del tiempo. Enumeradas y catalogadas en el Libro de las Puertas, estos accesos permiten viajar a distintos momentos del pasado. Reclutando a sus agentes a lo largo y ancho de nuestra historia, el gobierno español ha creado una institución para evitar el abuso del poder que representan estas puertas. Su nombre es el Ministerio del Tiempo.



Desde hace unos años, tras un inexplicable evento de insomnio global, existen personas capaces de manifestar en el mundo real sus peores temores y pesadillas. Para combatir tales amenazas, los distintos gobiernos disponen de operativos que, conectados al sueñoespacio, acceden a las mentes de dichas personas y desactivan su poder como si fuesen bombas de relojería. En España dicho organismo es el Ministerio del Sueño.


Esta es la historia de cómo ambos ministerios estuvieron a punto de destruirse mutuamente."



sábado, 31 de octubre de 2015

Tiempo para gastar... pero menos.

Hace ya más de dos meses que no escribía nada por aquí y seguro que alguno de los que seguís el blog estaréis extrañados por el parón tan brusco de publicaciones después del aluvión desenfrenado de aventuras que han ido apareciendo por aquí en el último año y pico. Nada de lo que preocuparse, más bien al contrario, este año me han destinado a un instituto que está a escasos quince minutos de casa (¡aleluya!) lo que me permite disfrutar de lo que me he perdido los dos últimos años: mi familia.

¿En qué se traduce este cambio? Pues en que ahora mis tardes ya no las vivo como un estudiante cuarentón ocioso, lo que antes se traducía en un montón de horas a la semana sin mucho más que hacer que teclear mis locas ideas de aventuras roleras. (¿Os podréis creer que la mitad de las aventuras que escribí el año pasado ni siquiera las he dirigido todavía? Pues a ese ritmo fue la cosa.) Mis tardes se ocupan en cosas más familiares, más "muggles"... hacer la compra, llevar a mi hija a sus extraescolares, pasear con mi mujer o ver una película tirados en el sofá... en fin, lo que el común de los mortales... y tan a gusto como os podéis imaginar :D

Sigo escribiendo, claro. No penséis que esa parte de mi vida ha desaparecido (¡imposible!). Pero se han juntado el descenso de ritmo con el hecho de que hemos comenzado una campaña a D&D 5e, después de tres años alejados por completo del mazmorreo. Y a mi en D&D lo que me gusta es escribir mis propias historias (aunque haya jugado más de una campaña oficial, claro). Y ahí es a donde se está marchando mi tiempo de escritura, a la libreta que tengo llena de ideas, mapas, tesoros y recuento de peequis. Si, lo siento por los interesados, a la libreta... hay pocas posibilidades de que esas aventuras acaben en la red.

Saco tiempo para otras pocas cosas roleras también, pero mucho menos. Quizás me habéis visto jugando por la red con mis amigos y amigas de +Las Viudas de Don Vicente , para los que he escrito una pequeña aventura de Cultos Innombrables con la que estamos ahora. Igualmente esa aventura no son más que un puñado de notas en una libreta, no está desarrollada al completo y por eso no la habéis visto colgada por aquí. (Igual más adelante, no me comprometo a nada). Del mismo modo mis apariciones en las redes sociales más frikis también han caído bastante, sigo colaborando con +Rolero y la Rol School desde la sombra (no se si apareceré en algún directo de la temporada, ya veremos), el podcast en el que participaba con mis amigos sevillanos ya tampoco existe (el tipo de podcast que hacíamos no tiene mucho sentido en la distancia) y, en general, toda la actividad friki online se ha visto reducida al mínimo. Antes era una válvula de escape estando lejos de casa, ahora ya no la necesito y tampoco voy a estar en casa ignorando a mi familia para conectarme al ordenador a todas horas.

Y yo creo que con esto queda explicado por qué ando un poco más perdido en los últimos tiempos. Continúo por aquí, os leo y os sigo aunque participe menos. Seguro que no tardaré en estar dando la brasa otra vez... no os libraréis tan fácilmente de mi... ;)

Un saludo!

jueves, 13 de agosto de 2015

El Reflejo Perdido

Revisando el ordenador, que me parece que va a necesitar un intenso formateo en breve, he encontrado este pequeño cuento que un día escribí a petición de mi hija. Lo dejo aquí sobre todo para no perderlo :)

Saludos!

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A veces los niños se pierden. Es algo que pasa de vez en cuando, sobre todo cuando tienen siete u ocho años, que ya son mayorcitos para ir de la mano todo el tiempo, pero no tan mayores como para que sus padres los dejen ir solos por ahí. Estas tranquilamente en un parque o en el mercado o en un centro comercial, te despistas un segundo y… ¡ya no está! Probablemente el niño se ha quedado mirando un escaparate mientras la madre ha seguido caminando… o ha sido justo al contrario y el niño no ha visto que la madre se paraba. En realidad que un niño se pierda es muy fácil.

También es sencillo volver a encontrarlo. Normalmente basta con un grito o dos. Un buen - ¡Manolito! - y el pequeño Manuel aparece corriendo tras la esquina o deja de acariciar el perro de ese señor. Otras veces hay que recurrir a la megafonía del sitio de turno o al amable guardia de seguridad que acaba localizando al niño o al padre despistado que, la mayoría de las veces, ni siquiera se ha dado cuenta de que se ha quedado solo. Son cosas que pasan, si. Pero… ¿y un reflejo? ¿Puede perderse un reflejo?

Por si alguno anda distraído os pongo en situación. Un reflejo, “tu” reflejo, es ese chico o chica que se parece un montón a ti. Tú casi dirías que es idéntico a ti en todo, podrías asegurarlo, harías apuestas incluso. Sin embargo no lo es, no es igual. Lo notas cuando comparas tu reflejo con una fotografía. El de la fotografía sí que eres tú, lo sabes… bueno, crees que lo sabes… pero dejaremos ese tema para otro día. Cuando comparas tu fotografía con tu reflejo es cuando ves las diferencias. ¿No lo has hecho nunca? Hazlo, busca una fotografía. Seguro que tienes muchas a mano. Ahora sitúate frente al espejo y compara. Ya lo ves, ¿verdad? El pelo está peinado para otro lado. Tu gesto se tuerce de forma diferente. Estabas totalmente convencido de dónde tenías ese lunar o esa marca de nacimiento, conocías el punto exacto donde te diste ese golpe de pequeño que te dejó una pequeña cicatriz… y ahora… ¡zas! ¡Está en el lado contrario! ¿Convencido? Estupendo. Ahora hablamos los dos de lo mismo. Ya sabemos qué es un reflejo. Eres tú, si… pero no eres tú.

Pero hablaba sobre perder un reflejo y para ello os tengo que presentar a Luis. 

Luis es un niño de ocho años, inteligente y soñador, algo bajito para su edad aunque a él no le importa. Tiene los ojos verdes, como su madre, y el pelo moreno, como su padre. Lo lleva siempre revuelto, haga lo que haga y por mucho que lo peine, como si acabara de levantarse de la cama. Por eso siempre le gusta llevar una gorra. Su favorita es la de su equipo de fútbol.

Luis tiene un reflejo. Si, ya lo sé, como todo el mundo. Pero el de Luis es especial porque Luis sabe que su reflejo no es como él. El reflejo de Luis se llama Siul. 

La relación de Luis con su reflejo es distinta a la de los demás. Cada mañana, Luis y Siul escogen juntos la ropa que van a llevar al colegio. Ambos pasan un rato decidiendo hasta que encuentran algo que les guste y les siente bien a ambos. Después de desayunar, antes de marcharse a clase, siempre se despiden en el espejo grande del recibidor. Lo hacen porque la mayoría de los días no vuelven a verse hasta que regresan del colegio y, si se ven, es solo un momento de pasada, en el cristal de una ventana o en un escaparate de la calle. Luego por la tarde siempre se cuentan qué tal ha ido el día y hacen los deberes juntos, tumbados en el suelo del cuarto frente al espejo. Hablan los dos a la vez, siempre lo hacen así, aunque solo se escucha la voz de Luis por culpa del cristal del espejo, que es tan grueso que no deja que se escuche la de su amigo.

El día que Siul se perdió fue uno de los más terribles en la vida de Luis.

Era invierno y Luis llegaba de la calle con su madre. Venían los dos corriendo y empapados. Acababa de empezar a llover y los había pillado de improviso mientras estaban en el parque que había frente a la casa. Habían salido un momento a aprovechar un rato en el que el sol brillaba con fuerza porque llevaba varios días seguidos lloviendo y estaban un poco cansados de estar encerrados en casa.

La madre de Luis cogió los abrigos de ambos y lo mandó a darse una ducha caliente y cambiarse la ropa mojada. En ese momento no se dio cuenta pero, al pasar corriendo por delante el espejo del recibidor, Siul ya no estaba.

La ducha duró más de la cuenta. Tanto que la madre de Luis tuvo que regañarle varias veces para conseguir que cerrase el grifo y se secase. El pequeño cuarto de baño estaba lleno de vapor y los cristales totalmente empañados. ¡Aquello parecía una sauna! Por lo tanto, mientras se secaba la cabeza y se ponía el pijama de su superhéroe favorito, Luis tampoco notó la ausencia de su reflejo.

Poco más tarde, ya limpio, vestido y seco, Luis entró en su cuarto a buscar algo con lo que jugar hasta la hora de la cena. Al mirar al espejo que cubría la puerta de su armario se quedó boquiabierto. Podía ver todo el cuarto, la cama, las cortinas, los juguetes, todo… ¡pero Siul no estaba!

Luis se puso muy nervioso. Nunca había pasado algo parecido. Hasta donde llegaba su memoria, su reflejo siempre había estado en el espejo. No había faltado ni una sola vez. ¿Dónde podía estar? Recordaba la última vez que lo vio, justo antes de salir al parque, vestido con el abrigo y sonriendo en el espejo del recibidor. Pero después en el parque no lo había visto. Allí no había espejos ni escaparates. ¿Habría logrado salir de todos modos? Siul estaba tan aburrido como él de estar encerrado en casa, hacía días que se lo notaba en la cara. ¿Y si había salido y lo habían dejado atrás al correr a casa? Había empezado a llover de repente y su madre y él habían corrido muy deprisa. A lo mejor no le había dado tiempo a alcanzarles.

Luis se asomó a la ventana de su cuarto. Desde ella se veía el parque perfectamente. Allí estaban los columpios, la pequeña fuente para beber, el tobogán… todo empapado por la lluvia que seguía cayendo con fuerza. El suelo de tierra estaba lleno de enormes charcos, que se hacían cada vez más grandes.
¡Charcos! La idea le llegó de repente. A su reflejo le encantaba meterse de cabeza en los charcos. Lo hacían continuamente: uno se metía de cabeza en el charco mientras el otro saltaba sobre él, juntando los pies y salpicando agua por todas partes. Su madre siempre le reñía por eso.

Rápidamente Luis se metió bajo su cama y sacó una gran caja de madera. Dentro guardaba el regalo que le había hecho su abuelo por su último cumpleaños: un par de prismáticos. A su abuelo le encantaba usarlos para mirar los pájaros, aunque él prefería usarlos para jugar a los espías desde la ventana.

Regresó a la ventana y se puso a rastrear todo el parque con los prismáticos, deteniéndose en cada charco. La lluvia lo hacía todo más difícil, formando ondas en la superficie del agua, pero Luis no se rindió. Entonces vio algo raro en uno de los charcos que había junto a la fuente: un movimiento, como una sombra o una silueta. ¡Tenía que ser su reflejo! ¡Ahora lo recordaba! Se había acercado a beber a la fuente cuando comenzó a llover y su madre le gritó que corrieran para casa.

Tenía que salir y ayudar a su reflejo a volver a casa, estaba claro que no podía hacerlo él solo. El problema es que su madre no iba a dejarle salir al parque con la que estaba cayendo. No quedaba otro remedio que hacerlo sin permiso, aunque le iba a costar un buen castigo.

Abriendo su armario cogió un impermeable y un par de botas de agua que se puso sobre el pijama. Salió de su cuarto muy despacio, sin hacer ruido. Su madre estaba en el salón hablando por teléfono y no se dio cuenta cuando abrió la puerta de la calle. Bajó corriendo las escaleras, cruzó el portal y salió a la calle. La lluvia no era tan fuerte como hacía un momento y se había convertido en una suave llovizna. Luis cruzó la calle con cuidado y fue directo hasta la fuente. Allí estaba el charco donde había notado algo raro. 

Se asomó muy despacio a la superficie del agua, con miedo a equivocarse y no ver nada en ella. Poco a poco, su reflejo también asomó, con una gran sonrisa dibujada en su rostro ¡Lo había encontrado! Permanecieron unos segundos mirándose el uno al otro, contentos de reencontrarse. Tan felices eran que no pudieron resistir el impulso y Luis comenzó a saltar en el charco mientras su reflejo se hundía en él una y otra vez. Todo era perfecto hasta que un grito rompió el momento mágico.

- ¡LUIS! - gritó su madre desde la ventana de su cuarto - ¿Se puede saber qué haces en la calle? ¡Vuelve a casa inmediatamente!

Luis miró hacia su reflejo y le hizo una señal para que lo siguiera antes de correr hacia casa. No quería volver a dejarlo atrás.

Cuando llegó a casa, su madre siguió gritando y regañándole durante un buen rato mientras Luis miraba al espejo del recibidor donde su reflejo le observaba, chorreando agua y sonriente. Iban a estar castigados bastante tiempo, pero al menos volvían a estar juntos y, desde ese día, Luis se aseguró de no dejar atrás nunca más a su amigo.